Resulta sorprendente como las personas nos adherimos a las cosas más singulares de la vida, como existe una necesidad camuflada entre el azar y el deseo de regresar cada vez con más frecuencia, o sino con más frecuencia, sí con más avidez, a aquello en lo que nos creemos que somos.
Cuando uno se encuentra entre las letras, y convierte el juego de su orden en el reloj que impulsa una mañana, y más a menudo las noches, descubre que las palabras son tanto uno mismo que no se puede prescindir de ellas, porque en las palabras uno consigue ser lo que a menudo no consigue con los gestos y con la voz. Y si pudiera parecer una contradicción que, estando como estados dotados de la voz no fuéramos capaces de sacarle el máximo partido, no existe esta cuando uno va más allá y comprende que el verdadero don es el lenguaje, y que fuimos creados con diversos instrumentos de uso, puesto que no todos tienen la misma habilidad manual ni la misma eficacia mental, otros no consiguen expresar con su boca aquello que se derrama como agua en la fuente sobre un papel, aunque sea virtual.
Es por ello, que algunos de nosotros, aunque nos cierren nuestro lugar habitual, como si una tormenta inesperada hubiera arrancado nuestras viviendas, imitando las andanzas de los tornados de Kansas, encontramos cualquier pedazo de material, para seguir diciendo aquello que es, al fin y al cabo, ni más ni menos que nuestro día a día.
De regreso a la coctelera, espero temporalmente, hasta que consiga rehabilitar mi blog habitual.
ante la insuficiencia respiratoria aguda del Libro de Arena, he decidido reconvertir el Club de Jazz con carácter temporal en un Starbucks, eso sí, solo hasta media tarde. Después, el encantamiento desaparecerá y este local volverá a ser lo que siempre fue: un club. Pero ahora, gracias a mi varita mágica, y a que soy una brujilla que a veces se disfraza de hada, os dejo unas cositas para pasar el día. Ni que decir tiene que espero vuestras aportaciones.
Os dejo un desayuno tradicional...
Una estupenda macedonia de frutas...
Un café irlandés para los más atrevidos...
Y un bizcocho de coco y chocolate.
Y para los que ya llevan un mundo recorrido, empezamos con una cañita
Una ricas ali-oli,
Y por supuesto, la tortilla española (¿qué sería de los españoles sin un pinchito de tortilla para desayunar de vez en cuando? desaparecería la nación....)
Llegué al club de jazz a la hora habitual, con mis acostumbrados tacones anunciando a través de los veinte peldaños mi llegada. A través de las gruesas cortinas de terciopelo, la cantante me recibía con una fantástica canción de soul. Al retirar las cortinas allí lo ví, con sus maneras de chico bueno con un rostro de chico pillín. Por supuesto no había cambiado su habitual vestimenta de pantalón negro y sueter de cuello vuelto. Me acerqué hasta él, recibí un amistoso abrazo y sin poder ni querer evitarlo le regañe:
- No puede hacernos esto, Sr. Reportero. Nos ha tenido muy preocupadas.
- No lo haré más - acertó a decir tras su amplia sonrisa.
Y sin dar más explicaciones, me invitó a una copa, en mi propio club, como si su ausencia no hubiera tenido revolucionada a su club de princesas.
En los minutos siguientes, aparecieron la detective Lainter con su ayudante Arethusa, Patricia, la cantinera, EvaLuna, que ya había dado por finalizada su jornada en su bar y Gema, la fabricante de sueños.
Aquella reunión manifestó que hay ranas que tienen un encanto especial, y que no hace falta besarlas para saber que detrás de ese disfraz hay un Príncipe escondido.
Por supuesto, aquel encuentro dió lugar al inicio de una fiesta, en la que nuestro reencontrado amigo no se privó de deleitarnos con sus maneras de caballero y sus chanzas de buen andaluz. Nosotras no podíamos sino dedicarle una canción y recordarle que aún tenía pendiente un buen café en Madrid,ya que le habíamos perdonado la cena en Arzak, que no está el pais para tonterías.
La fiesta comenzó tranquila, intercambiando chistes, sonrisas, risas y carcajadas. La fiesta se fue animando, sobre todo a partir de la botella de tequila que Patri sacó de su bolso (siempre llevará una? me preguntaba a mí misma) y que acabó con Loque subido encima del piano cantandonos una divertida canción, que nosotras interpretamos por supuesto, en el plano virtual...
Después del ejercicio de supervivencia que ayer superamos en la coctelera, os invito a pasar la tarde en el Coyote Ugly, ¿os atreveis con el bailecito?
Y después ¿a quién subastamos? Aqui os dejo la forma de hacerlo, y espero vuestras propuestas.... Y si no os atrevéis a dejar el nombre, dejádnos solo una descripción, que ya ponemos el nombre nosotros en nuestra imaginación.....
Porque hay dias, o semanas que uno mira alrededor y no encuentra el camino correcto, la salida a la nostalgia, a la melancolía, a la soledad. Porque hay noches que la luna inunda los rincones más escondidos de nuestras vidas y de nuestros pensamientos, y parece que los brillos de plata nunca dejarán su lugar para ser compartidos por los rayos del sol. Pero todo pasa, y se olvida, y dentro de un tiempo ya no recordaremos aquellos momentos que parecían no tener fin. Y al final del todo, por supuesto, habremos sobrevivido.
(A Naná, le anticipo el fin de semana, tal y como prometí ayer....)
Dejadme hoy que os deje una canción para quedarse en casa, en el sofá, con un buen libro en las manos que nos permita de vez en cuando enviar nuestra imaginción lejos....
Llevo toda la tarde enganchada al nuevo disco de Manuel Carrasco. Es impresionante. No suelo recomendar música, pero este es de los imprescindibles. Yo creía que ya no había poetas de los de antes, pero sí, sí que los hay.
Porqué - Manuel Carrasco
Porque eres la calle por la que me gusta pasear tranquilo
porque me gusta perderme en el laberinto de emociones
que me ofrece tu cuerpo mio
porque los motivos que encuentro son los del amor
ese que te robo el nombre
Porque mi cama se pone triste si no estas con nosotros
porque tu eres tu y yo soy yo
y eso es maravilloso
porque me llenas la vida de vida
por rescartarme del peligro
peligroso de la nada...
Porque desde que te vi
no he parado de soñar contigo
en tus ojos libres me perdi
y perdido en ti todavia sigo
porque prefiero vivir a tu lado
siempre a la deriva
porque me gusta sentir como mi pecho te grita
Porque eres el viento que a mis sentimientos
las ventanas abres
porque si descubres mi defectos
solo importa lo importante
porque necesito cuidarte y darte mi verdad
mi verdad que no se esconde
Porque se abren de par en par las puertas del paraiso
cuando me dices te quiero suspirándome al oido
porque la guerra que libraba dentro
la ganaste con un beso
devolviendome a la vida
tentada estoy de publicar aquí mi cuento sobre la Felicidad, pero es que este "decorado" no encaja... así que te dejo sólo un adelanto, porque quiero que hoy tengas un trocito, y mañana o cuando el puñetero Libro se deje, lo cuelgo allí. al menos la primera parte, que casi me ha salido un microrrelato.
Cuéntame un cuento...
- Vamos Ana, es la hora de dormir.
- Abuelo, ¿tan pronto? - preguntó Ana- en realidad no tengo sueño...
- Ya lo suponia. Pero tienes que descansar.
- Pero es que quiero quedarme levantada.
- Lo sé. Pero no puede ser. Es la hora de que descanses...
- Vaya, qué dificil es ser feliz.
- ¿Te parece dificill? Ven, te contaré un cuento.
"Érase una vez una princesa disfrazada. Ella era morena, aunque dependiendo de los rayos del sol emitía reflejos entre violáceos y rojizos. Era muy guapa. Claro, dicen que en el mundo no hay una sola princesa que no lo sea, pero esta era especialmente bonita, porque su rostro reflejaba la belleza de su corazón. Tú también eres una princesa, Ana, porque eres bella. Por dentro y por fuera.
La Princesa había nacido en un palacio, claro, como todas las princesas, y su padre, el Rey, y su madre, la Reina, la contaron desde pequeñita muchos cuentos, como yo te cuento a tí.
Bienvenidos al Rincón de Violette
soy una escritora ¿frustrada o en ciernes? Eso no lo sé. Yo tenía mi blog en el Libro de Arena, con mis amigos escritores. Esta es mi segunda casa, porque no quiero escribir en los muros de la calle. No es lo mismo, porque aquel fue mi primer amor, y eso siempre marca. Y espero poder volver. Mientras tanto, escribo también aquí. Me encanta recibir mensajes, y suelo contestarlos. ¿Quieres dejarme uno? Aquí tienes el lugar.